En Guatemala se ha vuelto común afirmar que sus cárceles son una sucursal del infierno.
Las cifras oficiales del Sistema Penitenciario ayudan a explicar las condiciones de hacinamiento.
“En 2012 era tres veces más probable morir en una cárcel que en la ciudad de Guatemala.
Las instalaciones carecen de agua corriente y los reos no tienen acceso a utensilios tan elementales como jabón, toallas o papel higiénico.
Al 15 de agosto el número de recluidos era de 20.702, cuando la capacidad instalada es apenas de 6.809.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/20/america/1471645019_313831.html
