Después de consolidar su poder hegemónico en casi 14 años de Gobiernos con aplastantes mayorías absolutas, Erdogan parece estar enarbolando la bandera de la inestabilidad en uno de los momentos más difíciles de la reciente historia de Turquía.
Hay más de 70 informadores encarcelados y un centenar de medios de comunicación clausurados a raíz de la intentona.
De las redadas no se ha librado ninguna escala funcionarial, ni los empresarios, ni los imanes de las mezquitas, ni por supuesto los periodistas.
Otros, como el director del histórico diario Cumhurriyet, Can Dundar, han elegido la vía del exilio.
La confluencia astral entre la guerra civil en la vecina Siria y la lucha interna contra la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ya venía amenazando desde hace un año la estabilidad de Turquía, miembro estratégico de la OTAN y país candidato al ingreso en la Unión Europea.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/21/actualidad/1471807352_648802.html
