El agua de la piscina de saltos se volvió verde, turbia y la fotografía dio la vuelta al mundo.
La explicación era química: un vertido de peróxido de hidrógeno en el agua había neutralizado el efecto del cloro.
Los organizadores tuvieron que salir al paso de los rumores para asegurar que la salud de los nadadores no corría peligro.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/08/21/actualidad/1471811323_427309.html
