Y lo peor es que este fin del mundo no ocurre en un solo día sino que se prolonga ya muchos años.
Aquí, en esta mina situada en el municipio de Rosenburg, a 120 kilómetros de Johanesburgo, en Sudáfrica, trabajan hoy casi 20.000 personas.
Vive en el asentamiento informal de Nkangeng junto a más de 15.000 personas, la mayoría mineros de Marikana.
A 500 metros de este lugar se encontraron 295 casquillos de bala y los cuerpos de 17 mineros abatidos.
Marikana es un sitio especialmente triste, y no solo por el color plomo y la degradación ambiental.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/25/planeta_futuro/1472133270_502360.html
