Obama y el presidente ruso, Vladímir Putin, se reunieron antes de la clausura durante 90 minutos para tratar sobre el escurridizo acuerdo.
Obama vino a admitir que el problema de fondo es la falta de confianza que existe entre las dos partes.
Eso facilitó el camino para que estas milicias, incluidas aquellas con vínculos terroristas, pudieran reclutar a más simpatizantes, explicó Obama.
Putin se mostró más optimista que Obama sobre la posibilidad de poder anunciar el acuerdo próximamente.
Mientras los líderes negociaban en Hangzhou, en Siria docenas de personas morían en una cadena de explosiones que se ha atribuido el ISIS.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/05/actualidad/1473095543_710743.html
