Primero, porque el rival republicano de Clinton, Donald Trump, es un político imprevisible, que lleva un año rompiendo todos los pronósticos.
Si hiciésemos caso de los sondeos, no habría duda de que la demócrata Hillary Clinton será la próxima presidenta de Estados Unidos.
Según este modelo, Trump ganará con un 51,4% de votos frente al 48,6%.
Clinton domina en los estados clave, aquellos que, entre elección y elección, oscilan entre ambos partidos e inclinan el resultado.
Clinton llega con una ventaja sólida y un mayor escrutinio por el manejo descuidado de sus correos electrónicos cuando era secretaria de Estado.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/05/estados_unidos/1473107440_203566.html
