Alejandro, de 20 años, el hijo menor de Amorocho, fue una de las víctimas mortales, pero Juan Carlos, de 22, sobrevivió.
No existe nadie en Colombia que tenga en su memoria la imagen de un día en paz, en tranquilidad.
“Es un acto de fe para creer que estamos empezando un proceso que depende de todos, pero que nos interesa en especial a nosotras, las víctimas, que queremos construir y cambiar la historia de Colombia”, agrega.
Martha Amorocho habla de paz desde antes de que las FARC se sentaran a dialogar con el Gobierno colombiano.
Habla de perdón y reconciliación desde que “un milagro”, como ella dice, le devolvió a Juan Carlos, su hijo mayor.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/07/colombia/1473275462_149955.html
