Este es el reto que tenemos entre manos; no solo en España, sino también en Europa.
Las elecciones vascas y gallegas volverán a recordarnos que la España uniforme de Rajoy es tan sólo un constructo mental.
Ya podemos avanzar su respuesta: alabanzas a la “inquebrantable unidad de España” y firmeza para hacer frente al “desafío secesionista”.
En cualquier caso, volverán a ser un número suficiente para que cualquier gobierno con vocación de escuchar a la ciudadanía los tenga en cuenta.
El inmovilismo crónico de Rajoy ha alimentado el mantra de “España es irreformable” entre algunos sectores del independentismo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/09/opinion/1473433360_212182.html
