La descomposición de las repúblicas árabes afecta hoy de lleno a Irak, Siria, Libia y Yemen.
Quizá una de ellas sea la relación entre el 11-S y el colapso de las repúblicas árabes, uno de los acontecimientos geopolíticos más relevantes del inicio del siglo XXI.
Las repúblicas que perecen eran, obviamente, criaturas institucionales lastradas por gravísimos e indignantes defectos, como demuestra la frustración ciudadana que alumbró en las primaveras árabes.
Un escenario muy fértil para los intereses de quienes idearon la barbarie del 11-S y sus sucesores del Califato.
Caen en gran medida por problemas intrínsecos a sus sociedades, pero la intervención occidental post 11-S en Irak echó gasolina a un temible fuego.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/10/actualidad/1473501503_159107.html
