Dos siglos después, y en plena resaca del Brexit, una docena de parlamentarios británicos presentaba la semana pasada en Westminster un proyecto de ley para impulsar la devolución de los denominados “mármoles de Elgin” a Grecia.
Mercouri, con la melena leonina y su poderío de diosa griega; Johnson, barbilampiño y de etiqueta: una instantánea que parece una carambola de la historia.
La Acrópolis vivía tiempos oscuros, y sus templos servían de aprisco, polvorín o mezquita, entre otras funciones espurias, de manera que la rapiña pasó desapercibida.
Por eso más de la mitad de la decoración del Partenón, el templo del que se extirparon los motivos, debe verse en el Museo Británico de Londres, pese a la insistencia griega en recuperar el patrimonio y completar la exposición del conjunto en Atenas.
Los griegos tenemos derecho a reunir todas las piezas en un mismo sitio, donde fueron creadas.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/07/18/actualidad/1468855660_159195.html
