En Brasil, la presidencia de la República acumula demasiados poderes para que puedan pasar automáticamente al vicepresidente, incluso el mismo día de la toma de posesión.
Muchos de los problemas que Brasil está viviendo con la sucesión de Temer a la presidencia de la República, tras la salida de Dilma, se habrían eliminado si no existiera la figura del vicepresidente.
El otro grito de guerra, junto con el de «fuera Temer», podría ser el de «fuera el vicepresidente».
Temer, por ejemplo, es ya el octavo vicepresidente que acaba, por derecho constitucional, en la presidencia.
Recuerdo, llegado a Brasil, los gritos en la calle, del Partido de los Trabajadores de “Fuera FHC (Fernando Henrique Cardoso)”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/16/america/1474036859_246948.html
