Evans, el viejo capataz, recela de todo el mundo, también de Jara, pero ve en él a su joven yo.
La película va más allá de reflexionar sobre las condiciones del trabajo, al cuestionarse el trabajo en si.
«Hay que pasar el invierno», se suele decir en esas tierras, como si solo se tratara de esperar a que llegue de nuevo el verano, con sus días interminables y noches cortísimas.
A pesar de la fuerte presencia fílmica de la Patagonia, la historia que narra El Invierno es universal.
«La lucha de dos hombres por un trabajo miserable ocurre en casi cualquier lugar», confirma Torres.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/14/actualidad/1473885434_574455.html
