Los restos de doña Josefa pudieron esperar 4 años el regreso de su hijo -en otra urna refrigerada- antes ser enterrados.
Mientras, en Batac, el cuerpo de doña Josefa fue extraído del catafalco en el que estuvo expuesto casi 4 años.
Una guía del mismo museo me explicó las razones por las cuáles el cuerpo de doña Josefa seguía ahí -expuesto, momificado-, cinco años después del deceso.
La madre de Marcos murió a los 95 años, en mayo de 1988, dos años después de que su hijo fuera depuesto y huyera de Filipinas.
Y finalmente, un día después terminaba el ir y venir para los restos de doña Josefa, que recibió cristiana sepultura en el lote familiar del cementerio de Batac.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/09/21/la-historia-surrealista-de-un-funeral-interminable/
