Miami despedirá este miércoles a José Fernández en un cortejo fúnebre que irá de la Pequeña Habana a la Ermita de la Caridad.
En un siniestro juego de espejos, la historia de José Fernández ha quedado grabada en el mar.
Parco en palabras pero carismático, con una sonrisa perenne, Fernández contaba sin darle muchas vueltas su pasado balsero.
No se sabe por qué la lancha motora de Fernández fue a chocar a toda velocidad contra las rocas del cabo sur de Miami Beach.
“Cuando era su turno de lanzar, la Pequeña Habana era una fiesta”, escribe Jorge Ebro, cronista de béisbol del Miami Herald.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/28/america/1475021059_198848.html
