La novedad ha sido la participación de Podemos, partido no nacionalista, en una jornada tradicional de exaltación nacionalista.
Así, el partido más radical en el escenario español se convierte en tierra vasca, no en un aliado potencial del partido nacionalista más extremo, como hace meses llegó a pensarse, sino en su principal rival electoral.
La conmemoración del Aberri Eguna, el pasado domingo, ha sido un ensayo de las posiciones de los principales partidos vascos con vistas a esos comicios.
Algo que fue normal en los primeros años de la Transición, cuando la reivindicación de la autonomía formaba parte esencial de la aspiración democrática.
Pero una vez recuperado e institucionalizado el autogobierno, esa participación dejó de tener sentido.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/28/opinion/1459183640_975593.html
