En cualquier caso, el resultado no es un no a la paz en Colombia, sino a la propuesta presentada por el Gobierno al electorado.
El presidente, Juan Manuel Santos, sale debilitado y tendrá ahora menor margen de maniobra para otras importantes reformas que necesita Colombia.
Además, la sociedad civil ha sido incluida muy tarde en el proceso, a lo que hay que sumar que la pedagogía del Gobierno ha sido poco eficaz.
Álvaro Uribe y los partidarios del no han apelado al emotivismo y recogido los frutos de la pérdida de confianza en la clase política.
El rechazo por escasísimo margen en el referéndum celebrado el pasado domingo al acuerdo de paz firmado entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC abre un periodo de incertidumbre en el histórico proceso que trata de terminar medio siglo de guerra civil.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/03/opinion/1475515778_166448.html
