La identificación, evaluación de impacto y negociación de estas barreras son parte de lo que nosotros llamamos ‘la agenda perdida’ del comercio bilateral.
Una agenda comercial eficaz también requeriría más inversiones por parte de los gobiernos y el sector privado en lo que suele llamarse “inteligencia comercial”: es decir, un seguimiento exhaustivo de las barreras comerciales en el mercado chino.
Años de negligencia nos dejaron sin suficiente información sobre el régimen comercial chino y su impacto en nuestras exportaciones.
Después de más de un década de crecimiento explosivo, el comercio entre China y América Latina entra en una nueva fase en que las ganancias fáciles y épicas del pasado difícilmente se repetirán.
El problema es que, en ese escenario de bajo crecimiento, el reto de diversificar y agregar valor a nuestras exportaciones a China se vuelve aún más apremiante.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/10/14/actualidad/1476473201_825646.html
