Destruida la flota naval de la corona en Santiago de Cuba e invadida Puerto Rico militarmente, poco restaba por hacer.
Puerto Rico y Cuba.
Cuba y Puerto Rico.
Empero, el contraste de la actitud del presidente Barack Obama ante esta disyuntiva no podría ser más notable.
Al antiguo enemigo comunista le regala su tiempo y la mejor sonrisa mientras a Puerto Rico, la colonia de sus conciudadanos—los puertorriqueños lo son desde 1917—pareciera ignorarlos en su hora más aciaga.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/25/america/1461607469_701236.html
