Un final y una final a la altura del juego, es decir, por los suelos.
Chile presiona de memoria, es decir, no pierde la posesión; Argentina presiona con el alma, o sea a veces pierde la posición, los nervios y la cabeza.
Pero entre lo uno y lo otro se construyó una final muy pequeña para un torneo muy grande.
A Argentina le pasa como a Brasil: hace tiempo que dejó de ser ella mismaLas disputas nacen de las rencillas tanto como del miedo.
El otro medio fue un combate entre Messi y Chile.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/26/actualidad/1466977934_211250.html
