La misión Rosetta ha supuesto un antes y un después para la ESA no solo por la ciencia, sino por la inmensa popularidad en redes sociales y medios que ha conseguido.
Una caja de cables adorable “Es increíble los sentimientos que puede generar una caja llena de aparatos electrónicos perdida en un cometa”, dice Mark McCaughrean.
En realidad, dice McCaughrean, obsesionado por elegir las palabras adecuadas para el gran final, “no estamos matándola, solo hemos elegido hacer algo asombroso antes de su final”.
Mañana, cuando sean las 10 de la mañana en la península Ibérica, los ingenieros de la ESA enviarán a Rosetta sus últimas órdenes.
“No me gusta llamarlo misión suicida, aunque yo mismo monté un lío porque lo dije así a algún periodista”, confiesa McCaughrean.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/28/ciencia/1475098972_341684.html
