Enfrente se topó con un equipo que hace escabeche de la melancolía rival y devora indecisos como quien roba en un parvulario.
Si hay un equipo que no perdona las dudas del contrario, ése el Atlético de Madrid comandado por Simeone, a quien esta vez sonrió incluso el Cristo de los Ladrones, el mismo a quien hace apenas una semana culpaba de todos sus males y desgracias.
Ganó con justicia y enterró con honores a un equipo que en los últimos tiempos nos había hecho olvidar que la derrota es lo normal en el deporte de élite y había convertido el éxito en un mero trámite.
En frente se topó con un equipo que hace escabeche de la melancolía rival y devora indecisos como quien roba en un parvularioQuizás por eso se ha abierto la veda en busca de culpables y ni siquiera Messi parece a salvo de la furia ciega de una hinchada mal acostumbrada.
Cumplió el Barça de Luis Enrique con la máxima de que a los entierros es mejor ir muerto ya de casa, que fue lo que dijo el Padre Laureano a la familia de Don Ramón el día en que a este se le ocurrió morirse durante el velatorio de su hermana.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/14/champions/1460629087_040559.html
