No supo si ir o quedarse y en la duda sucumbió el equipo de Luis Enrique, que terminó buscando la heroica, a contra natura.
El Atlético, que remató tres veces para abrir boca, ganó el partido por principios y porque lo hizo suyo desde la escenografía.
Sin el tridente (Messi, por ejemplo, lleva cinco partidos sin marcar), el liderazgo de Iniesta no bastó.
Sin tridente, el Barça de Luis Enrique fue muy poco ante Oblak, apenas nada.
Debió pasar por alto que el Atlético había conseguido mantener su portería a cero en 12 de sus últimos 14 partidos jugados en casa en la Champions League.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/13/champions/1460560373_990674.html
