D. Ramos GettyEl gol permitió a los más de 54.000 aficionados rojiblancos levantarse de su asiento, dejar los nervios detrás y corear entre muecas de asombro el gol de Saúl.
Ante el Bayern, Saúl tenía la tarea principal de cohibir a Bernat, el lateral, y de anular a Douglas Costa, lo más parecido a un sprinter sobre un campo de fútbol.
Porque el giro con el que había salido despedida de las bota izquierda de Saúl no contemplaba detenerse por el camino.
De ahí que Fernando Torres tuviera su mejor oportunidad del partido a partir de una acción de contragolpe.
Dos horas antes de que el balón comenzase a moverse, cientos de aficionados ya coreaban todos los cánticos del cancionero del Atlético.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/27/champions/1461789065_941495.html
