Y le salió bien la jugada por más que el Espanyol pretendiera ser un sosias del Atlético, un equipo que niega al rival antes que subrayarse a sí mismo.
Pero Galca sacó a sus laterales del césped y el Atlético recuperó su esqueleto ofensivo, con carrileros profundos.
No tenía prisa sino que cedía metros y campo a un Espanyol que nunca se sintió cómodo con el protagonismo.
En una de esas, recibió Koke, leyó el movimiento de Torres y le puso el balón a la carrera y al pecho.
Así, Juanfran la puso y tras un rechazo y Koke a punto estuvo de superar a Pau.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/04/09/actualidad/1460221290_569468.html
