Roberto Bolaño.
La posteridad de Roberto Bolaño vive un momento complicado.
Por una parte, se acepta su canonización en el mercado y los estudios académicos, a veces como caricatura posmoderna del artista maldito.
Se imita, sobre todo, su capacidad para reconciliar, con una mezcla de compasión y orgullo, a escritores y lectores con el “fracaso sublime” de una comunidad secreta: en cierto sentido toda la obra de Bolaño podría considerarse una especie de autoayuda para letraheridos.
Además, Bolaño sigue siendo un autor con una legión de imitadores.
Fuente original: Autoayuda para letraheridos | Babelia | EL PAÍS
