Necesita un punto de inflexión para romper una dinámica negativa tan inédita como lo fue la positiva desde la llegada de Luis Enrique.
La duda está en saber si Luis Enrique debe ser Ancelotti (contemporizador) o intervencionista (Guardiola).
Ocurre que los aficionados disfrutan de Messi mientras los técnicos lo sufren: no son nadie cuando Messi es Messi y se les requiere cuando Messi deja de ser Messi.
A Luis Enrique, representante del método, le toca activar al talentoso Messi, ahora sin la mediación de Xavi ni de Bartomeu, que hace un año convocó elecciones y destituyó a Zubizarreta.
El tridente se quedó seco de nuevo en Anoeta, Messi sumó su cuarto partido sin marcar su gol 500, el portero volvió a ser vulnerable por quinta jornada consecutiva y, superado en las dos áreas, el Barça encajó su derrota número 11 con Luis Enrique.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/10/actualidad/1460312991_748920.html
