Cuando Barack Obama aceptó participar en el programa de supervivencia de ‘Bear’ (Oso) Grylls, lo hizo con todas las consecuencias y probablemente con la opinión en contra de su Servicio Secreto.
Eso sí, como confirmó Josh Earnes, portavoz de la Casa Blanca, no se aceptaron todos los retos propuestos por Bear Grylls.
“Fue un programa diferente por los 60 agentes del Servicio Secreto y los helicópteros sobrevolándonos.
Pero él no pudo estar más simpático”, ha contado el exsoldado británico sobre su experiencia junto al presidente de Estados Unidos.
Se comió los restos de un salmón medio devorado por un oso, escaló y se colocó sin dudarlo en situaciones peligrosas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/09/30/estilo/1443609231_806700.html
