En las canciones de Bruce Springsteen, Nueva Jersey es a menudo un sitio del que huir, el suburbio del imperial Nueva York.
Su pueblo, Freehold, un lugar bronco y poético, donde tomar un coche, recoger a la chica y largarse.
Rug Mill dejó de producir en los 60 y el solar se convirtió en una zona de viviendas.
Son también el relato que ha abonado el trumpismo en el obrero blanco americano (aunque Bruce ha bramado contra Trump).
Las memorias de Springsteen son las de sus canciones: un rastreo por la América del mono azul, de las familias trabajadoras que a partir de los 60 empezaron a ver desaparecer sus empleos en las fábricas.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/10/01/actualidad/1475336168_341887.html
