Evalúa estos dos años de pesadilla como “una oportunidad perdida” para la catarsis del aparato, aunque rescata el hecho “inédito” de que el Estado se haya prestado a la supervisión internacional.
En definitiva, la verdad de lo ocurrido sigue en el aire y la convicción general es que el caso ha desnudado al Estado.
La comisión se fue de México acusando al Gobierno de obstruir el caso.
Antes de Zerón cayó Jesús Murillo Karam, titular de la Procuraduría General de la República hasta febrero de 2015.
Pero todo eso equivale, ante la mirada exánime de los padres de las víctimas, a dos frases: “Seguimos en el punto de partida.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/23/mexico/1474645962_821901.html
