La ola de ajustes para amortiguar el golpe afectará a más de 30.000 empleados durante un plazo de tres años.
Eso habría representado un incremento del 50% en un margen de solo tres años.
Caterpillar pasó así en dos años de no dar abasto con los pedidos a verse forzada a recortar inversiones y costes.
Caterpillar logró recuperar casi un 30% de su valor en Wall Street desde febrero gracias al repunte de la energía.
Caterpillar tiene ahora un 20% menos de empleados que en 2012 y está en proceso de cerrar una veintena de plantas para el año 2018.
Fuente original: Caterpillar, una oruga que pesa demasiado | Economía | EL PAÍS
