Sus señorías disfrutaron el jueves en el Congreso de una catarata de propuestas para celebrar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes.
El resto no es sino algarabía gratuita y propaganda, dos aspiraciones legítimas que no forman parte de los cometidos del Congreso.
En ninguna parte está escrito que deba promocionarse a los clásicos de la literatura en el Congreso de los Diputados y resulta cuanto menos chocante, si creemos el mensaje de fondo, que Cervantes se prestara a una tarea tan poco edificante.
Otro lamentable error de responsabilidades que solo sirve para sacar a la luz la inconsistencia de los actuales representantes de los ciudadanos.
Flaco favor le hacen al país si perseveran en ese afán de convertir la política en una serie de felices ocurrencias para simbolizar sus buenas intenciones.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/22/opinion/1461349685_565374.html
