Su organización, con sede en Texas (EEUU), está dedicada a defender la libertad religiosa en China.
No era, quizá, la medida más desproporcionada en el despliegue del Gobierno chino por garantizar que la cumbre se desarrollara sin incidentes.
En las últimas semanas se ha presentado al público una nueva enmienda a las regulaciones sobre libertad de culto en China.
todavía pendiente de aprobación, busca evitar “la infiltración religiosa extranjera en China”, según el periódico Global Times, propiedad del Diario del Pueblo.
La presión sobre las comunidades cristianas forma parte del duro control que ha impuesto el Gobierno chino sobre la sociedad civil desde hace tres años.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/16/actualidad/1474028018_419776.html
