A pesar de estar gestionado por los militares, Pekín asegura que su programa espacial responde exclusivamente a fines pacíficos.
La misión es clave para el ambicioso programa espacial del país, que busca construir y operar una estación propia en el año 2022.
En torno al año 2025, China aspira a enviar una misión tripulada a la Luna.
Se estima que el gigante asiático invierte cada año unos 5.500 millones de euros en su programa espacial, aún lejos del presupuesto que destina Estados Unidos.
Con la puesta en órbita de la nave Shenzhou 11, China culmina un año intenso en su carrera espacial, con una veintena de lanzamientos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/17/ciencia/1476670198_631868.html
