No hemos hecho nada del otro mundo”, añade Matías Tudela; “la sensación que tuve era parecida a lo que vivimos todos los días en un campo de rugby.
Una decisión natural para los jugadores: “Este deporte te enseña que el trabajo en equipo es esencial”.
Pero, el miedo y el cansancio se desvanecieron cuando les avisaron de que la situación en la playa estaba empeorando.
Por suerte, el ciclón cambió de dirección y no pasó por encima del resort.
“Nos dijeron que teníamos que tener las maletas hechas, que tuviéramos el pasaporte a mano, dónde nos esperaría el autobús, etc.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/02/21/actualidad/1456059455_137173.html
