En definitiva, un mundo repleto de desmanes aguarda si Colombia opta por seguir en la guerra o construir la paz.
El hecho de que ningún guerrillero vaya a pagar cárcel ha sido el motivo de las críticas tan virulentas que aún tiene el acuerdo de paz en Colombia.
En las últimas semanas ha intensificado el mensaje de que él no está en contra de la paz, sino que pretende renegociar los acuerdos.
Una baja participación podría llegar a poner incluso en entredicho alcanzar el umbral necesario para la aprobación: 4,5 millones de votos a favor.
La principal consecuencia de una victoria del ‘sí’ es muy sencilla: se acaba una guerra de 52 años entre el Estado colombiano y las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/01/colombia/1475344555_767173.html
