“Incluso frente a antipalúdicos muy prometedores, como la artemisina, se han empezado a ver resistencias una década después de su uso”, apunta Fernández Busquets.
Para lograrlo, el equipo de Fernández Busquets está empleando la nanotecnología.
Hace cien años, en la Universidad Johns Hopkins, en EEUU, se descubrió una molécula básica para la medicina.
Aplicada a partir del nanofármaco, en el que la heparina hace la labor del anticuerpo como sistema para teledirigir el efecto de la medicina, se reduce mucho el efecto anticoagulante.
Un siglo después, el potencial de la heparina para sus usos habituales sigue vigente, pero algunos científicos están buscando nuevos usos para este arma.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/29/ciencia/1475145914_492041.html
