La victoria de Trump también ha sumido al establishment republicano en el desconcierto, aunque no es conservador ni moderado, es un outsider.
«Somos los candidatos de la ley y el orden», recalcó Trump este fin de semana, al presentar a su número dos, el aspirante a vicepresidente Mike Pence.
Goldwater, del ala más conservadora del partido, salió elegido para disgusto de buena parte de la dirección del partido.
Cuatro años antes que Nixon, ya enarboló la misma bandera el Barry Goldwater en una áspera convención que guarda más similitudes con la actual.
Aun así, el partido ha acabado abrazando algunos de sus planteamientos más crispados.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/19/estados_unidos/1468882906_419925.html
