Casi 15 años después de la crítica del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, Costa Rica ha decidido clausurar de manera definitiva los 44 espacios carcelarios conocidos como Las Tumbas, en mitad de la mayor cárcel de Costa Rica, llamada La Reforma.
O el de Idak Masís, que aseguró a la prensa local haber pasado aquí los últimos 10 años de su vida en muy malas condiciones.
Este es el ámbito F o “máxima seguridad vieja” de La Reforma, en San Rafael de Alajuela, 14 kilómetros al oeste de San José.
Son casos aislados, ha querido decir el presidente, Luis Guillermo Solís, con la frase “una golondrina no hace verano”.
Según las autoridades carcelarias, no están ahí por su peligrosidad, sino por problemas de convivencia en otros espacios con el resto de presos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/17/america/1474064415_553328.html
