Ayer, amigos íntimos entendieron ese viaje a Israel de Johan como su último pase.
Johan Cruyff se enteró de que estaba enfermo y como solía hacer cuando las cosas iban mal en el campo, pidió la pelota y levantó la cabeza.
Cada vez jugaba menos a golf y viajaba menos de lo que le gustaba a Amsterdam.
Pero él insistía, para desesperación de Danny y sorpresa de sus médicos, en rebelarse contra lo peor.
“Voy ganando 2-0”, dijo la última vez que se le escuchó en público, hace apenas un mes.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/03/24/actualidad/1458845914_491832.html
