A partir de esta etapa, el riesgo de muerte neonatal es más alta en embarazos de gemelos monocoriónicos que la muerte fetal.
Este dato ayudaría a reducir el índice de muerte fetal, es decir, el nacimiento del bebé con ausencia de signos vitales.
Esta última es una infección de la sangre que puede convertirse en sepsis, si no es tratada a tiempo, provocando un fallo orgánico.
Por otra parte, se busca evitar la muerte perinatal del feto, que se produce desde las 28 semanas del embarazo hasta la primera semana de vida del recién nacido.
El facultativo subraya que no hay evidencia «de que ninguna técnica de reproducción asistida concreta se asocie con un mayor o menor riesgo”.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/14/ciencia/1473865693_019736.html
