Lo único sorprendente de la doble y fallida sesión de investidura de Mariano Rajoy fue la posición del propio Rajoy.
Mariano Rajoy está convencido de que lo que hace falta es continuidad, y eso es lo que hará: continuar.
Sin embargo, Mariano Rajoy dejó bien claro de qué se trataba: de seguir gobernando.
El candidato no dio el menor argumento que pudiera favorecer un debate en las filas de la oposición.
Pretender que el Partido Socialista hubiera abierto un debate sobre ese «manifiesto» es inaudito.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/02/opinion/1472841925_752302.html
