Así que tomó una valiente determinación: leer durante un año un libro (novela, relatos, memorias) de cada país del mundo.
«No creo que leer un solo libro te dé una visión de una cultura», responde Morgan: «Es importante recordar que cada libro es una pincelada de un gran cuadro.
Entonces, ¿no hubiera sido mejor leer libros de no-ficción sobre cada país para tener un mejor conocimiento del mundo?
En el caso de Santo Tomé y Príncipe, un grupo de nuevo traductores voluntarios tradujeron del portugués un libro solo para que Morgan lo leyera.
Los libros me han mostrado más perspectivas y voces que visiones definitivas de los que es cada país».
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/18/buenavida/1460973779_730690.html
