Trumplandia va a estar a la vuelta de la esquina mientras sigamos dispuestos a ser entretenidos a cualquier costo.
En nuestro imaginario, está más cerca de Mickey Mouse o el Pato Donald que de un hombre que el próximo año podría estar tomando decisiones que sí afectarían al mundo entero.
Fue inquietante que un millonario con pinta de proxeneta trasnochado iniciara una campaña diciendo que sus vecinos del Sur eran “violadores” y “asesinos”.
Ya lo ha dicho él mismo: “Yo podría dispararle a alguien con una pistola y no perdería votantes”.
Creo que la respuesta está, en parte, en nuestro altísimo umbral de shock como sociedad, en nuestra tolerancia ilimitada al horror.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/10/opinion/1465575715_489383.html
