Es ahí abajo, en lo que está tan al principio que ya no lo vemos a menos que pongamos mucha atención, donde tal vez se defina todo.
Un tipo de autores que tal vez ya no existan, o que salen tan caros que el aparato editorial global mejor se lo ahorra.
Claramente, estaba pensando, tal vez discutiendo con un interlocutor ausente.
Salman Rushdie ha tenido mejor suerte; desde marzo de 2002 va libre y en paz por el mundo.
Cuando conversamos le dije que Dos años, ocho meses y veintiocho noches, su nuevo libro que publica en España Seix Barral, no parecía producto de esas jornadas cartesianas que me describió.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/09/24/eps/1443105140_199172.html
