El presidente municipal con licencia de San Pablo Villa de Mitla, Esaú López Quero, respondió a las acusaciones de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con una declaración directa:
El Sacrificio Discursivo: Mitla, la Sección 22 y el Uso Político del Caos
El presidente municipal con licencia de San Pablo Villa de Mitla, Esaú López Quero, respondió a las acusaciones de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con una declaración directa y cargada de simbolismo político que busca redefinir la narrativa del conflicto.
«Si con mi cabeza solucionan sus problemas, me sacrifico».
El edil descartó categóricamente pertenecer a grupos armados, portar armas o haber ordenado el ataque contra el bloqueo magisterial instalado el 27 de mayo en el crucero de Rancho Zapata, sobre la carretera federal 190 Oaxaca-Istmo de Tehuantepec.
Por lo pronto, López Quero informó que al menos dos policías estatales comisionados a la seguridad municipal se encuentran ya a disposición de las autoridades judiciales en el marco de la investigación por los hechos violentos, y anunció que él mismo se presentará ante la Fiscalía General del Estado.
Solicitó formalmente a esa institución y a las autoridades competentes que realicen «una investigación objetiva, imparcial y transparente para esclarecer lo ocurrido y deslindar responsabilidades con base en pruebas y no en rumores o intereses políticos».
En su mensaje a la población, el edil reconoció que Mitla «vivió horas de tensión» derivadas del bloqueo prolongado sobre la vía federal, que dijo afectó gravemente a ciudadanos, comerciantes, familias, turistas y transportistas. Sostuvo que los cuerpos de seguridad municipal actuaron «conforme a los protocolos establecidos para preservar el orden y proteger a la población civil» y que la presencia de elementos armados correspondió a «procedimientos institucionales de seguridad pública».
Reconoció que durante los hechos se registraron daños a vehículos, incendios y afectaciones a terceros, y pidió que esas conductas sean investigadas y sancionadas conforme a derecho. «En Mitla no queremos violencia. No queremos confrontación entre pueblos y maestros. Queremos paz, diálogo y respeto», afirmó el munícipe, asegurando que su gobierno actuó buscando evitar que el conflicto escalara.
El edil solicitó licencia indefinida al cargo la noche del miércoles. Señaló que tomaba la decisión para que las autoridades competentes esclarecieran los hechos y precisó que lo hacía «desde la convicción de que ningún puesto vale más que la verdad». Tras su salida, el cabildo designó como presidente municipal interino a Guillermo Bautista Bautista.
Sin embargo, la versión del edil contrasta frontalmente con el relato de la Sección 22. La secretaria general del sindicato, Yenny Aracely Pérez Martínez, afirmó que López Quero se presentó en el punto del bloqueo desde temprano y amenazó a los docentes, tras lo cual llegó un grupo armado. El saldo del enfrentamiento fue de docentes lesionados, 13 vehículos dañados y dos maestras retenidas y amarradas, liberadas posteriormente.
La Sección 22 rechazó que la licencia sea suficiente y exigió acción penal. Pérez Martínez demandó que el Congreso del Estado inicie el proceso para separarlo del cargo definitivamente y sea encarcelado. Los legisladores morenistas informaron que el Congreso «analizará la situación y procederá conforme a sus facultades constitucionales para garantizar el estado de derecho».
Herramientas de Análisis Crítico
Cuando un funcionario usa lenguaje de autosacrificio (entregar «su cabeza»), busca anular el debate racional apelando a la emotividad del electorado local. Al leer esto, debes separar la retórica de los hechos concretos: ¿quién desencadenó la violencia material?
El edil llama a hombres con armas «procedimientos institucionales de seguridad pública». El sindicato los llama «paramilitares». El periodismo riguroso exige buscar evidencia pericial para desmentir o confirmar las versiones oficiales suavizadas.
Entregar a dos policías de bajo rango es la táctica más antigua en el manual de crisis gubernamental. Consiste en quemar un fusible menor para proteger la cadena de mando. Pregúntate: ¿actuaron por iniciativa propia frente a un bloqueo masivo o seguían órdenes directas?
