El giro radical que ha dado la Unión Europea en la gestión de la crisis de refugiados arroja las primeras tensiones políticas.
“Hay que verificar el plano legal, diplomático, político pero también humano del acuerdo”, ha alertado el luxemburgués Jean Asselborn.
Era la primera oportunidad política de desgranar un acuerdo que representa “un punto de inflexión” en la relación con Turquía, en palabras del comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos.
El compromiso de eliminar los visados para los turcos que quieran acceder a la UE, la aceleración del proceso de adhesión e, incluso, la capacidad real de reenviar sirios a Turquía han presidido la discusión.
De manera más amplia, Francia, Austria y Bélgica han alertado de que Ankara debe cumplir todas las condiciones exigidas para eliminar la obligación de visado entre Turquía y la UE.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/10/actualidad/1457628686_022752.html
