De hecho, en cierto sentido, las ganancias del mercado de valores son el reflejo de una debilidad económica, no de fortaleza.
Pero las acciones no reflejan los ingresos generales; solo reflejan la parte de los ingresos que se traduce en beneficios.
Primero, los precios de las acciones son un reflejo de los beneficios, no de los ingresos totales.
Esto no tendría importancia si el porcentaje de beneficios de los ingresos totales fuera constante; pero no lo es.
Si el sector privado no considera que tenga muchas oportunidades de inversión buenas, ¿cómo pueden ser tan altos los beneficios?
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/07/15/actualidad/1468590717_332845.html
