Muy lejos de un Celta que alegra a la vista.
Berizzo no tiene esas dudas porque el Celta sabe a lo que juega desde hace unos cuantos años.
La necesidad era del Sporting, pero el fútbol fue casi todo del Celta.
Desde el primer pitido de Mateu Lahoz, el Celta se adueñó del balón y redujo al Sporting al papel de esforzado secundario ante su afición.
Fue una de las muchas oportunidades del Celta, que recuperada la estabilidad tras una etapa muy convulsa, vuelve a parecerse al equipo que entusiasmó al comienzo de Liga.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/10/actualidad/1460289023_463067.html
