Nuestro cerebro responde automáticamente a la mirada del otro, sea real o artificial, producto de la evolución.
La ley y la mirada social influyen positivamente en nuestra conducta.
Pero no, esta “guerra” es solo una coartada del corrupto.
Se simuló una subasta y se les daba a las personas la posibilidad de sobornar al subastador para obtener beneficios.
La corrupción es una condición ya que, si bien es una decisión individual cometer actos de este tipo, en realidad no se trata solo de una conducta singular desviada.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/03/ciencia/1462289605_959427.html
