Al competir separados, el PRD mostró el tamaño de la tragedia que vive en esa región del noroeste.
Las cabezas del PRD emplearon el mismo término que utilizaría un médico para suavizar las malas noticias sobre la salud de un ser querido.
Para seguir con los términos médicos, la dirigencia del PRD ha insistido en el tratamiento de una enfermedad que se diagnosticó hace seis años.
En los días siguientes a la elección han sido optimistas al señalar que su ayuda fue necesaria para arrebatar al PRI tres Estados donde siempre había gobernado: Durango, Veracruz y Quintana Roo.
En ese entonces, López Obrador aún era militante del PRD, pero preparaba los cimientos de lo que hoy es Morena, un partido político hecho a su imagen y semejanza.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/09/mexico/1465502611_488081.html
